28. detsember 2004

HOHOHO!

Cuando yo era un moco, una vez ví a un cocinero por la tele. Era un tío con unos bigotazos de cojones, y uno de esos gorros de papel en la cabeza. Y me dejó flipao. Me moló aquello de ver a ese tío hacer unas movidas tan raras. Era muy creativo todo, como en clase de manualidades, y parecía tremendamente divertido. Coño, yo quería ser cocinero de mayor.
Así que esas navidades me regalaron un juego de cocinitas y uno de esos gorros de papel. Y yo encantao. Primero porque en casa nunca nos regalaban juguetes "grandes" en navidad, normalmente eran algún tipo de detallito (lo cual no quiere decir que mis padres no nos comprasen juguetes, sino que preferían hacerlo en otras épocas del año con más sentido, como antes de verano para que tuviesemos tiempo de disfrutarlos). Y segundo, porque nunca un juguete me había hecho tanta ilusión (a excepción de aquella muñeca hinchable con limpia-fácil que... bueno, eso es otra historia).

Por supuesto, llegado el momento de volver al cole tras la festividad, la profesora nos hace la típica ronda donde cada uno decimos lo que nos han traído los Reyes Magos (por aquel entonces en este país San Nicolás no tenía aún nada que ver con el puto gordo de mierda vestido de rojo de los anuncios de coca-cola). Y la clase al completo se descojonó de mí cuando ilusionado confesaba mi presente navideño, porque las cocinitas eran cosa de niñas.

Traumatizado, no toqué una puta sartén hasta los 16, y fué para no morir de inanición.

Esto me ha venido hoy a la mente cuando en la cafetería ha surgido la clásica conversación sobre la educación de géneros, tan a cuento en estas fechas. Elena proponía vestir a los niños de rosa y a las niñas de azúl, y hacer lo propio con las Barbies y los Action Man; así que yo, en plan abuelo cebolleta, les he contado esta anécdota para hacerles ver que es jodido desubicar ya el lugar de cada cual dentro de esta sociedad de mierda, y les advertí de que ese tipo de políticas podrían provocar que sus renacuajos acabasen traumatizados, frustrados, y llevando una vida de miseria física y espiritual como la del tito Alex. "Y entonces, ¿qué solución propones?", me preguntaron. Y, ¡cojones!, no contaba yo con eso, de manera que no he sabido responder.
Supongo que darles un par de hostias cuando molesten, y ya está. Si el día de mañana tenéis adultos, hombres y mujeres impersonales, cargados de frustraciones y estereotipos, podréis culpar a la sociedad.
En cualquier caso, a mí dejadme en paz, coño. Son vuestros putos óvulos regados, evolucionados y con patas, no los míos.

En fin, la navidad es lo que tiene. De niño a mí me llevaban y me traían, de una casa a otra, de una cena a otra, y dependiendo de eso recibía más o menos regalos (tardé en entender el por qué, claro), y yo sólo sabía que no había cole, que si íbamos a casa de la Tía Herminia me iban a caer mogollón de regalos, que me iría a Valencia de viaje con mi abuelo Ale a comer arroz a banda, y que volvería a ver al tío Tom, ese tipo gordo calvo y con bigote que tanto me hacía reír y que olía tan raro. Pero claro, eso es cuando eres niño.
Desde que mi abuelo murió un día de Reyes no he vuelto a probar el arroz a banda, y todas las navidades las empecé a pasar de hospital en hospital. Ya no había regalos, hacía más frío, y la gente lloraba. Evidentemente esto no tiene nada que ver con la navidad, ni me ha creado una especie de trauma festivo anti-sistema (tal trauma me lo causó La Cenicienta, pero también eso es otra hisotia); pero sí fué un filtro efectivo para ver lo frívolo que puede llegar a ser todo. Creer en la inefable magia de la navidad es como creer en la impepinable magia de los Mártes.
Hace ya un par de años que no paso la navidad en ningún hospital, y lo hecho de menos. No por lo que implica tener que pasarla en un hospital, sino porque por aquél entonces, al menos, cenaba reunido con lo que parecía una familia, aunque fuesen sandwiches fríos del rodilla y polvorones con algún vino de reserva y un champán caro. ¿Queréis saber lo que es de verdad el jodido espíritu navideño? Pues despedid el año en un hospital con algún ser querido enchufado a una máquina de quimio y comiendo pastillas en vez de uvas.
La gente que había allí aquella noche era la verdadera familia, porque las apariencias se quedaron bajo algún árbol hortera lleno de luces junto a alguna chimenea en Las Rozas (por algún motivo parece ser que la selección natural siempre dota a los hijos de puta con una inusitada salud de hierro). La mayor muestra de valor y de fé en la voluntad de la gente estaban en aquellos hospitales durante esos días, mientras el mundo seguía girando entre anuncio y anuncio ahí fuera.

¿Sabéis lo que me ha traído a mí este año el puto gordo cabrón yankee de la coca-cola después de pasarme dos noches celebrando yo solo el nacimiento de su Dios rodeado de botellas de alcohol? Un e-mail de "vete a tomar por el culo" como una casa. Bueno, lo cierto es que me lo podía haber traído cualquier otro día del año, pero ya me entendéis. La única magia de la navidad es poder ver a tu jefe borracho tocándole el culo a tus compañeras.

¿Es esto motivo para desearle la paz a todo el mundo en esta época mágica del año? No, joder, por supuesto que no. Precisamente el verdadero espíritu navideño consiste en desear que este planeta se vaya a tomar por culo de una vez por todas procurando que los fachas y los curas sean los que más tarden en diñarla, y se retuerzan y griten como cerdos del dolor, y que sus córneas sean lo último que el fuego nuclear derrita para que puedan verlo todo con nitidez, y hacer así que el universo vuelva a ser un sitio oscuro y tranquilo sin gilipollas que estén todo el día dandose por el culo unos a otros.

Sólo se me ocurre un motivo por que el que a la gente le dé por viajar con estas condiciones climatológicas y volver a casa en esta época del año y no en otra: comer cochinillo y langostinos por la patilla, e intercambiar frascos de colonia de Hugo Boss.

Jo, y para colmo, el proveedor mundial de prostitutas infantiles del mundo, arrasado por un Tsunami. Mierda de mundo, coño...

En fin, feliz dosmil cinco (y antes de que hagáis una rima, os advierto que hoy necesito un laxante), y próspero episodio tres. Hala, salaos.

Mira lo que hace Somófrates a las 12.28.04 11:00



Cosonísimas:

Bueno... siempre podrás volverte a poner ese enorme gorro y cocinarte un gigantesco cordero asado que no podrás acabar mínimo en una semana, y para entonces ya se habrá acabado la navidad!

Mira lo que hace cris

Es el tipo de post ante el que no puedes decir nada, ni reirte, ni nada...

Mira lo que hace MiChAeL

coño... Arroz a banda. Que rico.

Mira lo que hace Charles M. Towsend

Paso de cordero. Últimamente follo muy poco, tengo que adelgazar...

Mira lo que hace Somófrates

Feliz navidad tenga usted tambien Mr.Scrooge. Odiar las navidades están fácil, le reto, le reto dos veces, a que nos escriba algo bello, herposo y bueno de las fiestas Navideñas.
Eso si que es tarea díficil, y no imaginarse a usted de moco cocinero siendo objeto de la mofa de sus compañeros de recreo.

Mira lo que hace apio, el pequeño lisiado de Canción de navidad

Feliz navidad tenga usted tambien Mr.Scrooge. Odiar las navidades están fácil, le reto, le reto dos veces, a que nos escriba algo bello, herposo y bueno de las fiestas Navideñas.
Eso si que es tarea díficil, y no imaginarse a usted de moco cocinero siendo objeto de la mofa de sus compañeros de recreo.

Mira lo que hace apio, el pequeño lisiado de Canción de navidad

Perdí la virginidad un 24 de Diciembre.
Si te vale con eso...

Mira lo que hace Somófrates

Que tierno lo de la cocinita, no me lo esperaba de tí. Aunque no me sorprende tanto el hecho de que no folles. Feliz año a tí también.

Mira lo que hace Zet

"Follo muy poco" no significa "no follo nada".

Pero, eh, no pasa nada. Lo de aprender a leer es lo que tiene, que si se quiere hacer todo de golpe, pues pasa lo que pasa...

Recuerdos a tu hermana.

Mira lo que hace Somófrates

Tu de cocinitas...Joder, qué erótico... XDD
El ser humano es tan inmensamente hipócrita que solo reacciona ante las situaciones límite, porque lo de cenar y estar en familia no es algo exclusivo de la navidad y quién lo piense apesta, y lo siento, pero es la cruda y asquerosa realidad... El nacimiento de Chus me tiene sin cuidado, y ojo, que si hay farra yo la primera, pero que limitemos la celebración a esta bazofia que nos han vendido, no gracias... Por eso cada vez repudio más estas fechas, porque sale lo más falso de cada ser humano y esos "buenos" sentimientos que a lo largo del año ivernan ,como el oso Yogi... Shhh! Somo, eso de que te den por culo con amor y entrega siempre es de agardecer... XDDD Feliz 2005 a tod@s!! Que a pesar de odiar estas fechas si es cierto que os deseo lo mejor ;)

Mira lo que hace Soraya

quítale la hache a lo hecho de menos (sin acritud).
Me alegro que hayas vuelto a escribir.
Saludos desde Valencia.

Mira lo que hace Harlem